LEYENDA DE LA CALABAZA DE LA SEÑORA HERMINIA
LEYENDA DE LA CALABAZA DE LA SEÑORA HERMINIA.
Cuentan los que cuentan, que cuando cuentan la “leyenda de la calabaza de la señora Herminia”, en algún lugar del mundo nace una planta de calabaza que no es una planta de calabaza
cualquiera, es la calabaza de la señora Herminia, que se diferencia de las
demás, porque cuando comienza a crecer no para de reproducirse, volviendo a
repetir la historia que cuenta la leyenda. Hace mucho tiempo, cuando todavía no
se conocían las calabazas, solo sembraban y cosechaban el zapallo redondo. En
una casita pequeña con un pequeño jardín, vivía Herminia que era una viejecita
muy peleadora siempre discutía con los vecinos y sobre todo con los niños a los
que odiaba profundamente. Sucedió que un día en que estaba más enojada que de
costumbre, se fue al jardín y en un pequeño pedacito de tierra sembró una
semilla de zapallo que había encontrado en la calle cuando discutía con una
vecina de la cuadra anterior a su casa. Tenía tanto odio cuando la enterró la
semilla en la tierra, que hasta el cielo se enojó y por la noche envió un rayo
donde estaba la semilla. Y la leyenda comenzó. Cuando Herminia se levantó a la
mañana siguiente, fue hasta el jardín y notó que su semilla había brotado y ya
tenía como 20cm de altura. Al otro día ya había crecido como 3 metros, trató de
atarla a la alambrada y comenzó a gritarle a los vecinos que tenía una planta
mágica que crecía muy rápido, que pronto tendría muchos zapallos y que no les
daría a nadie, que solo serían para ella, así estuvo todo el día.
Se fue a dormir
y la planta siguió creciendo, trepó la reja se metió por la ventana entró en la
cocina iluminada por la luna que en complicidad con el rayo querían escarmentar
a Herminia que era tan mala y egoísta.
Las ramas siguieron su camino
enroscándose en todo lo que encontraban a su paso. Hojas gigantes cubrían el
lugar, flores amarillas comenzaron a salir por todos lados, la punta de la rama
inicial entro en la habitación donde dormía Herminia que soñaba con todos los
zapallos que iba a comer y seria la envidia de los vecinos. La planta se enroscó
en su cama, los pequeños frutos verdes que había comenzado a crecer lo hacían a
mucha velocidad formando unos zapallos gigantes largos que no eran zapallos,
eran lo que hoy conocemos como calabazas. Median como un metro de altura llenando
toda la casa. ´
Salió el sol, los vecinos se asomaron al ver semejantes frutos.
Pero en cuanto alguien tocó uno, se escuchó el grito de Herminia –¡NO LO TOQUEIS!
Así pasaron los días, la planta seguía creciendo.
Un niño se atrevió a mirar por
la ventana de la habitación de Herminia, por un lugarcito que había dejado la
planta si tapar y no la vio.
Solo plantas, hojas y zapallos alargados gigantes
cubrían la habitación. El niño toco uno y este se desprendió de la planta, llamó
a los vecinos, como Herminia no aparecía, cada uno se llevo una calabaza para su
casa en una carretilla porque eran muy grandes. Nunca se supo nada de Herminia,
no a vieron más.
Cuenta la leyenda que el embrujo del rayo y la luna hicieron
que junto con ella desapareciera la ambición y el egoísmo que tenía.
Por eso
dice la leyenda que cuando uno tiene una calabaza muy grande la tiene que
compartir para romper el hechizo de Herminia y sus calabazas.
28/1/22
Ángela María Rosa Leoni
( Para VICENTE CON AMOR DE LA ABU MARI)
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