LA NIÑA QUE QUERÍA SER FLOR
LA NIÑA QUE QUERÍA SER FLOR
Para Julieta con todo mi amor
Se miró al espejo como todas las mañanas, alisó su cabello,
acomodó la ropa, y vio con pena, la tristeza de sus ojos.
Pensaba, cómo sería su vida si su sueño se hiciera realidad.
Sabía que era imposible traspasar las barreras de lo humano y
convertirse en una Flor. Ese era, su más ardiente deseo.
¡Sería tan feliz entre las plantas del jardín, permitiendo que
abejas, picaflores libaran de su néctar!
Ella sabía que jamás podría ser.
Miró a su alrededor, deteniendo la mirada en una foto que estaba
en la mesita de luz, era la foto de su abuela y ella, juntas abrazadas en una
playa, recordó ese día.
Sintió que la abuela estaba ahí a su lado, como se lo había
dicho tantas veces, “que nunca la dejaría sola, siempre estaría cerca de su
corazón para darle la mano y secar sus lagrimas”.
Y la sintió. Pareció que percibía ese olor peculiar que tenía la
abuela, ese aroma a cosas ricas, a muñecos hilvanados, a recortes de papeles, a
la lluvia que llegaba y a esos sueños que una tarde se truncaron ¡Los olores de
la abuela!
¡Era verdad estaba allí!
Fue ahí cuando sintió como su cuerpo se transformaba en una
hermosa flor, no podía creerlo, se asomó a la ventana, la abuela la tomó de la
mano para darle mas seguridad y dejó que la brisa las llevara, encontró un
lugar junto a las margaritas, les sonrió, ellas le respondieron con un abrir y
cerrar de pétalos.
Sintió como las abejas se acercaban sin hacerle daño, un
picaflor se detuvo y libo de su néctar,
Estaba muy feliz, el sol acariciaba sus pétalos, el viento la
acunaba suavemente, se quedó dormida, tomada de la mano de la abuela que la
alzó en sus brazos y la llevó hasta el dormitorio, la colocó en su cama la
arropó y la besó suavemente, despidiéndose.
La niña durmió plácidamente, cuando despertó su corazón
desbordaba de alegría, por un instante logró ser una flor, de la mano de la
abuela.
Sabía que había sido solo un sueño.
Estaba feliz, miró hacia la mesita de luz y la abuela le sonreía.
Ángela María Rosa Leoni
9-3-2016
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