EL REGALO DEL ABUELO
Una mañana el abuelo de los chicos llego de visita y les trajo un
regalo. Antes de dárselo se sentó en el sillón y comenzó a contarles una
historia.
El regalo que les traía era muy pequeño, una para cada uno, era mágico
porque a partir de allí iban a poder multiplicarse, para ellos y para convidar
a sus amiguitos. Si seguían con la tradición del cuento la historia volvería a
repetirse y multiplicarse, todos estarían saboreando el milagro de este regalito
que hoy les hacia.
Hilario y Eliseo se miraban con asombro esperando que el abuelo
abriera el pequeño paquetito que parecía “el cofre de un tesoro”.
Con sus dedos de abuelo, porque los abuelos cuando son viejitos tienen
los dedos de abuelo, chiquitos, arrugaditos.
Sacó los papeles y se tomó su tiempo para doblarlos prolijamente, se los guardo en su bolsillo y muy serio les dijo
" -los papeles no se tiran en el
piso hay que guardarls para que alguien los recicle y lo vuelva a convertir en
un nuevo papel. "
Los chicos volvieron a mirarse. Estaban muy ansiosos, querían saber
que había dentro del cofre misterioso.
Por fin, con un "clip", ese fue el ruido que hizo la cajita al abrirse,
creo era un poco antigua, seguro de cuando la abuelo era chiquito, hace mucho tiempo.
¡Oh sorpresa!, dentro de la caja había simplemente dos semillitas pequeñas, grises con un borde blanco. El abuelo las tomó con mucha delicadeza y les
entregó una a cada uno y les contó que hace mucho, mucho tiempo su abuelo le
había hecho a él el mismo regalo en ese cofre, con las indicaciones que ahora él
le contaría a ellos para continuar con la tradición de la “ semilla mágica”.
"-Mañana cuando se levanten van hacia la huerta donde están creciendo otras
plantitas, buscan un lugar donde el sol esté
mas tiempo, hacen un huequito en la tierra con el dedo y allí colocan
esta “pepita” la tapan, mojan la tierra con agua, como es primavera los días son mas cálidos, la semillita se abrirá
y comenzará a crecer.
Todos los días tienen que darles agua, nunca deben olvidarlo si es que
quieren ver el milagro de esta “pepita”.
En cinco o seis días aparecerá algo verde, fuera de la tierra, si la
siguen cuidando en unos meses seguirá creciendo, posiblemente crecerá más que ustedes y dará una hermosa flor que mirará el sol, y girará hacia donde esta él,
para alimentarse de sus rayos, les dije que era mágica porque podrán notar como va girando la flor buscando el calor del sol, que le brindará la vitamina D
que le permitirá madurar lo que tiene guardado en el botón que sostiene sus pétalos.
Así pasaran los días, ya esta por terminar el verano.
Cuando este lista la flor mirará hacia abajo, parecerá que muere, pero
no, está indicando que ya es tiempo de recoger el regalo milagroso como el que les entregue hoy.
Con mucho cuidado la cortaran del tallo, sacarán las "pepitas" y las saborearan,
podrán convidar a sus amigos, son muy ricas, guardaran algunas para volver a
sembrar la próxima primavera.
Así se seguirá cumpliendo el ciclo de la siembra y la cosecha.
El milagro de la vida durará para siempre!
Y cuentan los que cuentan, que todos los años cuando comienza el
otoño, Hilario y Eliseo saborean las “pepas”
que cosechan todos los años, desde aquellas dos pequeñas que les regaló el
abuelo.
En un rincón, dentro de un mueble está el cofrecito a la espera de que se repita la historia.
Abu Marí para Vicente (y para Antonia cuando entienda)
27-09-2020
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