EPISODIO IV Del cuento LAS AVENTURAS DE UCHO Y PITU



EPISODIO IV

Del cuento

LAS AVENTURAS DE UCHO Y PITU

 

Llegó la noche, había mucho silencio, la familia estaba descansando, la luna alumbraba el sillón desde la ventana que da al parque.

Ucho no podía dormir, a pesar de ser un muñeco él Duende Azul le había otorgado la magia de poder ver y escuchar, lo que no podía hacer sin el poder del “Palito Mágico” era caminar y convertirse en un nene cuando no lo vieran las personas, es por eso, que la magia se producía mientras todos dormían.

Cuando vio tantas ardilla de peluche se acordó  de lo que había dicho el duende Azul, cuando le dio el Palito Mágico, que tenía que usarlo con mucho cuidado ya que el poder era muy grande y podían pasar cosas inexplicable para los humanos.

Buscó la manera de comunicarse con el duende Azul. Éste le había dicho que tenía que pensar muy fuerte, muy fuerte entonces el recibiría el mensaje y acudiría en su ayuda.

Ucho pensaba y pensaba pero no pasaba nada, ya cansado de pensar se quedó dormido.

Pero lejos de allí en un país lejano el duende Azul recibió el  mensaje, así que se trepó a una nube con agua que lo llevó hasta la casa de Vicente donde estaba Ucho.

La nube abrió una puertita y comenzó a llover, el duende se deslizó por las gotitas de agua de la lluvia y llegó al  pasto del parque.

Como Ucho con el pensamiento le había contado lo que sucedió con el Palito Mágico, que lo había perdido y lo encontraron las ardillas que ahora eran peluches y que ellos no podían salir más de noche a jugar con los juegos de Vicente y Antonia.

Él duende como era mago y todo lo sabía, bajo justo donde estaba el Palito Mágico sobre un tronco acostado, que es el soporte de un tobogán de Vicente. El Palito estaba un poco mojado por la lluvia que cayó para que él bajara, lo secó y lo llevó hasta el ventanal, desde allí se veían los muñecos sobre el sillón rojo. Usó sus poderes para hacerse invisible y entró por la ventana, llegó hasta donde estaba Ucho y lo despertó, que abrió los ojos con mucha alegría al ver que el Duende Azul venia a salvarlo de los líos que hizo al perder el Palito Mágico.

Así fue como esa noche todo volvió a la normalidad. Los  peluches volvieron a ser ardillas que escaparon todas por el agujerito de la cerradura, cuando pasaban del otro lado, volvían a tener su tamaño y se treparon a los árboles con la idea que nunca más pasarían la lengua para saber el gusto de lo Palitos.

El duende le volvió a dar el Palito Mágico a Ucho y le repitió que debía tener cuidado ya que era peligroso si lo perdía y lo usaban mal. Pero se lo volvía a dar porque el lo había usado para ayudar a sus amiguitos a ser humanos por la  noche y jugar  juntos. Se despidieron con un abrazo

El Duende se fue en otra nube que justo pasaba por allí, que por un rato tapo a  la luna que oscureció la noche.

Ucho despertó a Pitu y a Marta con su Palito Mágico, que se despertaron muy contentos cuando se dieron cuenta que volvían por un rato a ser humanos, Marta vió que acostado a su lado había un muñeco de Antonia vestido de verde que Vicente lo llamó Pepo, sería bueno que lo hiciera también un nene para jugar los cuatros en el parque. Ucho lo tocó con su palito y Pepo se convirtió en un nene, se abrazaron los cuatro, y cuidando de no perder el “Palito Mágico” Tomados de la mano salieron a jugar al parque,  hasta un ratito antes de que amanezca, para volver al sillón donde los dejó Vicente la noche anterior y ser muñecos todo el día. Cuando todos duermen, volver a ser nenes y jugar en el parque. Ser muy felices, siempre cuidando de no perder el “Palito Mágico”.

Cuando amaneció, ya estaban los cuatro descansando en el sillón rojo.

La familia se despertó y fueron a desayunar, Vicente y Antonia buscaron la caja donde estaban las ardillas, pero estaba vacía. Corrieron a contarles a sus papás que las ardillas habían desparecido, Vicente fue hasta su cama y buscó la ardilla de peluche que se había llevado a dormir con él.

Grande fue su sorpresa cuando tampoco estaba, buscó bajo la almohada, de bajo de la cama, en los juguetes, pero no la encontró.

Entonces pensó que quizás todo había sido un hermoso sueño, y que las ardillas peluches nunca estuvieron allí.

…Y como todos los cuentos, éste también se termina y queda en vos Vicente pensar si fue solo un cuento o en algún lugar del mundo los duendes  están para ayudarnos a ser mejores portándonos bien y regalándonos felicidad.

 

Abu Mari

4-8-2020


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