101 DALMATAS Y UNA QUE NO LO ERA
Dedicado a mis sobrinos Pamela y Eduardo
año 1997
“101 DALMATAS Y UNA QUE NO LO ERA”
Como en todos los cuentos empezamos con:
Había una vez… en un cine, de la Ciudad de Buenos Aires. Se proyectaba una película de perritos, llamada “101 DALMATAS”.
Ellos veían desde la pantalla que los chicos reían felices, sentados en las butacas de la platea. Los perritos se dieron cuenta de que no podían llegar hasta ellos. No podían salir de la pantalla, regresando muy triste al celuloide que los encerraba.
Por la noche muy tarde…..cuando todo era silencio, lentamente se abrió la lata que guardaba la película, y de la cinta de celuloide comenzaron a escapar uno a uno los 101 Dálmatas...pasaron por las butacas en busca de los chicos, que habían visto por la tarde.
Ellos no estaban. Desilusionados se fueron por los pasillos…llegaron a la puerta y se encontraron con una perrita que dormía en el umbral, ella no era Dálmata, la despertaron para que les diga donde estaban los chicos, que tanto reían esa tarde; la perrita le contestó:
-Yo no lo sé estoy sola aquí, no conozco a nadie no tengo familia, ni amigos.
Entonces los dálmatas la invitaron a recorrer la ciudad en busca de los chicos.
Juntos corrían entre los coches, entre las personas que circulaban por ahí, sin verlos.
Corrían…corrían sin parar, algunos doblaron por una esquina, otros por otra.
La perrita de la puerta los perdió, siguió…doblo siguió, siguió y agotada de tanto correr llego a un lugar donde había mucha agua, rodeando un pedazo de tierra con pasto.
Estaba muy cansada. Tomo agua y se quedo dormida,
A la mañana siguiente ella seguía durmiendo a la sombra de unos chinchorros (pequeños botes) que estaban guardados en unos estantes gigantes.
El lugar donde había llegado era el “Club Náutico Victoria” donde duermen los veleros a la espera de sus dueños, para salir a navegar.
La despertaron las vocecitas de dos chicos que llegaban al Club.
Eran Pamela y Eduardo.
La perrita abrió los ojos y los vio!!
Primero se asustó y trato de ocultarse, pero cuando miro los ojitos de los chicos, que la miraban con tanto amor, que al verla tan linda la llamaron Princesa.
Ella, como si los conociera de siempre, salió de su escondite y comenzó a jugar con ellos.
Pasaron los tres, un día único, estupendo.
Lamentablemente, llego la hora de irse a casa...ahí comenzaron los problemas.
Princesa comprendió en seguida que algo pasaba y sintió miedo de perder a esos amiguitos que había conocido y que la hacían tan feliz.
Los papas de Pamela y Eduardo les dijeron
–Chicos despídanse del perrito que ya nos vamos.
Y ahí comenzó la suplica.
Los chicos no querían dejarla.
-Porfa, pá ¡¡Déjanos llevarla a casa, esta tan solita!!
-NO, dijo el papá, Los animales no pueden vivir en un departamento, se tiene que quedar aquí, va estar mejor.
Ellos seguían insistiendo.
-Dale mamá háblale a papá que deje que llevemos a Princesa, dijo Pamela
-Si, mamá, suplico Eduardo, ¡la vamos a cuidar nosotros!
Al verla tan chiquita sola y desprotegida a los papas se les ocurrió una idea.
-La llevaremos para que la vea un veterinario y la desparasite, darle las vacunas y el sábado la traemos nuevamente aquí y jugara con ustedes todos los fines de semana.
Y así paso la semana…el sábado, llovía, no la iban a dejar…y el otro fin de semana hacia frío…y la otra semana...y otro sábado, otra escusa y otra y otra…ya no la separarian.
Hoy Princesa vive feliz con Pamela y Eduardo en el departamento y en los paseos en veleros que realizan los fines de semana con la familia.
Duerme tranquila y segura en su camita, en la cocina del departamento...sueña...y piensa
¿-Que será de lo 101 Dálmatas que conoció aquella noche?....abran tenido la misma suerte que yo?
¡¡El haber encontrado una familia que me quiere y ser feliz con ellos!!
Paso mucho tiempo, estamos en 2008, Princesa sigue viviendo con ustedes.
¡¡¡¡¡QUIERA DIOS, QUE HOY LA VIDA LE DEVUELVA LA MISMA FELICIDAD QUE LE BRINDARON A PRINCESA!!!!!
Los quiero Mucho
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